¿Afecta al deseo sexual?

Sí, en muchos de los casos.

El vaginismo conllevar a recibir todo estímulo sexual como aversivo. Si una relación sexual se asocia al hecho de intentar realizar una penetración sin éxito y por lo tanto con frustración o a relacionarla con dolor es de lógica que el cuerpo, a la larga, sienta rechazo por todo lo relacionado con el tema sexual. La mente realiza una asociación en la que el sexo es igual a una experiencia poco agradable y por lo tanto fácil es que el apetito sexual vaya disminuyendo con el tiempo.

El deseo sexual inhibido hace por lo tanto referencia a aquellas personas que no se sienten atraídas por el sexo y por la posibilidad de llevar a cabo relaciones o conductas sexuales en general. Esto hace que las mujeres no lleven nunca la iniciativa sexual y si lo hacen es más bien por la presión que sienten por satisfacer a sus parejas.

Esta falta de interés sexual se puede generalizar no solo al coito y los intentos de penetración si no a toda conducta sexual como es la masturbación, la falta de fantasía erótica, atención a material y conductas eróticas, falta de atractivo en las personas e incluso en la pareja e incluso al rechazo de cualquier tipo de conductas de acercamiento como son los simples besos o abrazos.

Esta falta de interés por el sexo puede presentar variaciones importantes según la mujer. Algunas manifiestan totalmente desinterés por cualquier conducta erótico o sexual e incluso a los acercamientos de su pareja, teniendo rechazo al contacto corporal. Otras, en cambio, se bloquean ante situaciones concretas (todo lo que sea intentar la penetración) pero pueden llegar a acceder a tener encuentros sexuales y acercamientos con la pareja y consiguen poder llegar a excitarse siempre y cuando tengan la tranquilidad que no se intentará la penetración.

Otro de los problemas que se presentan son las reacciones de las parejas de las mujeres con vaginismo. Ven esta falta de apetito sexual como otro problema más añadido y pueden interpretarlo como un rechazo hacia ellos creándoles mucho malestar e inseguridad. Afortunadamente, cada vez es más importante el número de personas que consideran el deseo sexual inhibido como un problema y acuden solicitando ayuda a los profesionales.

Otro de los factores importantes de cara al orígen del problema es caer en la rutina de las conductas y hábitos sexuales ya que puede llevar al cansancio y aburrimiento. Es frecuente que las parejas que presentan el problema de vaginismo realicen siempre las mismas pautas por miedo descontrol o al dolor. Eso conlleva que las relaciones no surjan de forma espontánea y natural si no que se realicen de una forma pautada, monótona y siguiendo una serie de pasos que se repiten en todos los encuentros sexuales.

En conclusión, es muy frecuente encontrar mujeres que además de sufrir de vaginismo o dispareunia también lo hacen de alta de apetito sexual. Lo más habitual es que a medida que el problema de vaginismo se va solucionando y empiezan a motivarse y a tener ilusión por el sexo la apatía sexual va desapareciendo de forma automática y sin complicaciones.